Ahora resulta que Mexicana se hundió por mala gestión. Señor@s, esta era una crónica de una muerte anunciada. Ningún país similar a Mexico es capaz de sostener a dos aerolíneas “flagship”. El pecado original estuvo en que a pesar de saber esto, el gobierno no optó por cerrar Mexicana o Aeroméxico y el otro pecado fue el de la COFECO de no permitir que se fusionaran. Entonces… ¿de qué nos sorprendemos?
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